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La Coctelera

En teníem prou amb tres frases fetes

Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba. (Jaime Sabines)

28 Febrero 2009

Dormir alivia

Me acuerdo de Sabina, de Juan Rulfo, de Pedro Páramo, "del lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver"... Miro a mi alrededor y todo es táctil: los móviles, las televisiones, las mujeres, los hombres y los perros. Los niños y niñas se libraron de momento, al menos hasta que vayan al mar y no se puedan bañar.

Pienso en las crisis tan cíclicas como precipitadas, en la traición de caer y no poder levantarse y esperar a que la función acabe con otro baile de marionetas y sicarios. El tedio duerme el tiempo, las agujas no giran y estoy tan cansado que a veces los rostros vuelven a tener ojos azules. Dormir alivia.

Tags: rarezas

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31 Enero 2009

Al filo

Cuando mi aliento huele a ron,
cuando la partida vuelve a arder,
yo no quiero retroceder de nuevo
porque vivo a medio gas,
al filo de un vaso de cristal...
esperándote.

Tú quieres volver atrás.
Tú quieres volverme a tentar,
pero esta vez no hay manzana ni Adán,
pero esta vez no hay pecado de más.

Las noches que me querías besar,
las noches que me querías matar
y diste media vuelta esperando tu partida...
esperando mi huida.

Yo vivo a medio gas,
al filo de un vaso de cristal.
Yo vivo a medio gas... esperando mi final.

Tags: canciones

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9 Diciembre 2008

El pulso de mi caligrafía

La primera vez que la vi pensé en aeropuertos,
y el sonido de la sal traspasaba las retinas.
En Gran Vía, los gritos de tallarines
y sexo empañaban los cristales de nuestra memoria.

Te fui perdiendo poco a poco como el pulso de mi caligrafía,
cuando las marquesinas de los autobuses respiraban ceniza
y el rastro de mi agenda apuntaba brújulas con mechas rubias.
Quizás el reguero de carmín escupa los labios de tu fragilidad.

Es entonces cuando las ciudades son muertos
que vagan de mi sombra a cualquier mejilla
y en las esquinas se amontonan los recuerdos.
Es entonces cuando las agendas son lluvia,

y las películas de Billy Wilder se clavan como astillas.
No lo sabes, pero he naufragado en tantas alcantarillas
que las cuencas de los ojos no han dejado de sangrar ausencia.
Quizás las calles encuentren los vidrios de tus pupilas,

y las derrotas se escriban en la sección de sucesos.
Es entonces cuando no queda nada, salvo fulgor y saliva
que resbala de la A4 a la cuneta de un pantalón vaquero.
Entonces muero y busco entre los cuerpos a la Srta. Kubelik.

Tags: poesia

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17 Noviembre 2008

Las normas de nuestra lógica

Ahora que no eres nada y yo no soy nadie,
justo ahora que las normas de nuestra lógica
no entienden de reglas...

En el mismo momento en que nos despedimos,
justo ahora que nos damos la vuelta
sin mirarnos a la cara, nos volvemos a encontrar.

Juro que nunca quise doblar el tiempo,
juro que nunca fuiste un pasatiempo,
aunque no lo creas la vida duele mientras besa.

Pensaste demasiado rápido, hablé sin pensar
y ahora sólo queda un agujero negro
a los pies del colchón.

No me digas lo que nunca fuimos,
y no te recordaré lo que querías ser.
A veces hay caminos que no llevan a ninguna parte...

Juro que nunca quise doblar el tiempo,
juro que nunca fuiste un pasatiempo,
aunque no lo creas la vida duele mientras besa.

Tags: canciones

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5 Noviembre 2008

Tu último poema


Lo peor de echarte de menos no es que no estés a mi lado:
son todas las cosas que se han quedado por hacer.

Te recuerdo como quien abre un álbum de fotografías,
como quien pide que los aeropuertos frenen en seco.
Te juro que nunca quise mezclar canciones y recuerdos,
no quería adulterar el tiempo, tus labios y mi cicatriz.

Frente a tu vida arrié mi sombra, cruces y rosas.
Nochevieja en la Puerta del Sol a principios de otoño,
y el naufragio al ras del suelo que recuerdan en Macondo
cuando mi ropa huele a humo y las noches son disparos.

Yo no quiero ser el bombero de Nueva York que apuntala heridas,
el que sufre porque las manos siguen desnudas invocando tu nombre,
el que se pierde en los bares para no volver a encontrarte,
yo no quiero ser un poeta mercenario a tu servicio los días pares.

Lo peor de echarte de menos no es que no estés a mi lado:
son todas las cosas que se han quedado por hacer.

Tags: poesia

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20 Octubre 2008

Días perdidos

Cualquier día mientras lees al revés el periódico,
caerá una tormenta de confeti sobre la ciudad
y los arquitectos huirán de la escuadra y los vicios
para desmontar olas y maletines con fe de locura.

A veces, las palabras entienden de silencios
que se esconden bajo el miedo de la fragilidad,
y la distancia camina sobre los charcos vacíos
que pisamos cuando buscamos el agua de lluvia.

Cualquier día me preguntarás la hora entre suspiros:
arrancaré el reloj y responderé con tu nombre.
Mientras la televisión anunciará que seguimos vivos:
comprenderé el temor a perder el equilibrio.

A veces, los silencios resuenan más que los gritos
y las manos buscan escondite en parques y noches.
La ciudad colgará un cartel de cerrado por vacaciones
y las estaciones esperarán tu vuelta...
en estos días perdidos.

Tags: poesia

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1 Octubre 2008

Versos con tiza

No recuerdo la última vez que Martín quiso intentar volver a volar. Sé que en el salón de su casa sólo preguntaban por Marta y habíamos cenado algo de queso de cabra, con las consecuencias que eso conlleva sobre las matemáticas y los cálculos de mi cabeza.

Desde que Marta se fue, Martín decidió postrarse en la ventana e intentar lanzarse al vacío, pero el suelo estaba recién fregado y la señora de la limpieza aún le caía bien. Cada vez que volvía del colegio Martín no pisaba lo fregado y ella le respondía sacando un caramelo de sus enormes orejas. No es que fuese como Dumbo y quisiese volar por motivos que rozan la marginación, no es que quisiese ser especial, simplemente huir relaja. Era justo en ese momento cuando divisaba verdes costas y el patio que siempre olía a comida recién hecha o recalentada, en el peor de los casos, se impregnaba de salitre.

Para tener ocho años Martín era bastante listo, sabía que con los yonkis del barrio se podía hacer negocios a cambio de una lata de cerveza de las que su tío escondía en la compuerta trasera de la alacena. Esto le permitía protección del idiota de Mario cada vez que quería regresar a casa y detenerse a mirar las bocas de riego del parque. No es que Mario odiase a Martín, era simplemente miedo a lo desconocido. En el fondo, Mario temía que Martín pronunciara una de esas palabras que parten cualquier vida en pedazos porque tocan la llaga que siempre sangra. Era un don. La última vez que Martín hizo llorar a alguien en clase fue al director, ese hombre huraño y recto cayó como una piedra a plomo en el fondo del mar. A Martín sólo le bastó con señalar el anillo de casado y escribirle un verso en la pizarra. Don Pedro se derrumbó y anunció la hora del recreo antes de tiempo, mientras sus ojos se quedaron clavados en el encerado verde.

Cuando Martín encontró a Marta, a la señora de la limpieza se le olvido fregar y los aspersores del parque dejaron de funcionar. Fue cuando el director del colegio decidió enviar una carta a la casa de Martín con el mismo verso que éste escribió en la pizarra.

Tags: rarezas

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4 Septiembre 2008

Pequeña sentencia

A todas las que me hicieron daño

Quizás el cielo siga encapotado
buscando charcos en tus venas.
Quizás la vida te pase de largo
sin esperar una sola respuesta.
Tags: poesia

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