Trayecto
Cuando las flores marchiten sus pétalos,
y la vida penda del último hilo de calor
el cenit clamará rojizo a suelo tendido
por volver a oír los redobles de tus pasos.
Si el viento sesgara piel y el rocío habitase
las manos de los desheredados,
buscaríamos lo absurdo en la cima
de un páramo al Sur de lo imposible.
Marfil en trazos sombreados,
que soplan una y otra vez hasta llegar a susurrar
a los mendigos, fieles a carreteras que zozobran
de destino en destino... al destino.
Cuando tu sangre sienta mi pulso
y la necesidad caiga derrotada al amor,
el mundo girará sobre sus recodos
para contemplar que esta vez lo conseguimos.


esteban flores dijo
Interesante poema.
Me gusto mucho, espero que me visites.
Saludos.
9 Febrero 2012 | 05:04 PM