De recetas y olvidos...
Nunca quise ser la receta de lo que siempre acababa mal, si miras atrás podrás ocultar todo lo que evitabas de mí. Fue como un casualidad tan violenta como irreal, a veces destapo los párpados pensado que estarás...
y sólo encuentro los retales de la puta realidad. Estoy llegando al final, no encuentro mucho más: el pulso de la caligrafía empieza a temblar y sigo naufragando antes de llegar a tu portal.
Las calles huelen a la naftalina de armario, tus pasos empiezan a ser la percha del pantalón y el fuego de las piernas empezó a quemar como las cosas que no tienen mucho sentido.
No paro de escuchar sucesos por la radio, los tiros que resuenan en las calles no eran como los que buscabas en tu baño...
y quiero aguantar e intentar seguir de pie para poder mojarme los labios a bocajarro bajando por tu falda y llegar al pozo del ombligo. Al principio eran vicios y ahora son costumbres, las barras no resisten demasiadas embestidas porque el olvido siempre vuelve por donde vino.


R. dijo
No te vigilo. Solo te observo.
Espero hojas y tinta. Alguna coca cola. Y si quieres kilometros. Todo para comenzar y terminar el verano. A nuestra manera.
Te espero.
31 Agosto 2009 | 03:12 PM