Sin remite
A veces borro el remite porque las ciudades arropan tus pasos,
y el nudo de la garganta choca con el rojo de los semáforos.
La vida yace entre las retinas de los adversarios y tus ojos,
cada vez que intento escribir lo que siempre dejas a la marcha.
Cualquier día las calles habitarán un bolsillo de tu pantalón vaquero
y los vendedores de seguros se conformarán con las cicatrices de las manos.
Llegará la vez en la que la fe de las Iglesias no sea más que tu rostro
y las terminales de aeropuertos cambien la ida por el regreso.
A veces improviso simulacros para evitar un reguero de labios,
para intentar que los posos del café acaben en tardes de domingo
y los chicos del barrio avisen de que la función no ha terminado,
que todavía queda lo mejor envuelto en arena de no sé qué playa.
Cualquier día escribiré cada una de las palabras que te debo,
entonces los vagones de metro formarán arrecifes y emergerán del asfalto.
Mientras los cigarrillos remolcarán caladas que se hunden como el plomo
porque el silencio, no viene más que a ser: la manía de mirarte.


golosinas dijo
aunque esta carta no tenga remitente... fijo que la persona que lo recibe sabe a ciencia cierta que son tus letras.
genial!
besitos
13 Octubre 2009 | 11:06 PM