El pulso de mi caligrafía
La primera vez que la vi pensé en aeropuertos,
y el sonido de la sal traspasaba las retinas.
En Gran Vía, los gritos de tallarines
y sexo empañaban los cristales de nuestra memoria.
Te fui perdiendo poco a poco como el pulso de mi caligrafía,
cuando las marquesinas de los autobuses respiraban ceniza
y el rastro de mi agenda apuntaba brújulas con mechas rubias.
Quizás el reguero de carmín escupa los labios de tu fragilidad.
Es entonces cuando las ciudades son muertos
que vagan de mi sombra a cualquier mejilla
y en las esquinas se amontonan los recuerdos.
Es entonces cuando las agendas son lluvia,
y las películas de Billy Wilder se clavan como astillas.
No lo sabes, pero he naufragado en tantas alcantarillas
que las cuencas de los ojos no han dejado de sangrar ausencia.
Quizás las calles encuentren los vidrios de tus pupilas,
y las derrotas se escriban en la sección de sucesos.
Es entonces cuando no queda nada, salvo fulgor y saliva
que resbala de la A4 a la cuneta de un pantalón vaquero.
Entonces muero y busco entre los cuerpos a la Srta. Kubelik.




david mng dijo
holas!
espero t pases x mi blog, y m votes si t gusta el texto
byeee
9 Diciembre 2008 | 11:02 PM