Licenciados

Los edificios grises también tienden a oscurecerse con el paso del tiempo, cuando pienso en edificios grises, pienso en Ciencias de la Información, en aulas vacías con el eco de Marshall Mcluhan, en tipómetros afilados que fueron ajustando los cíceros de nuestra vida, en las oportunidades perdidas de acercarme a ti, en palmeras y petardos de chocolate, en el césped que tendía nuestros despojos, en café y conversaciones a la cara, en una M-30 como tu corazón, que vuelve a latir en hora punta...
Cinco años más tarde Madrid parece un gran cementerio de hormigón donde los sueños se escapan a la misma velocidad que los trenes parten desde Atocha, rumbo al mar. El miedo es el principio de toda aventura o de todo final. El final de la aventura se presenta con otra generación de licenciados aporreando las puertas de la ETT. Con la misma rabia que muerdo el lápiz cuando escribo, aprieto los dientes y guardo todos vuestros nombres, los de mis amigos. No os perdonaré todas las noches que están por llegar, los viajes prometidos, y los planes que faltan por hilvanar, van a caer, aunque los edificios grises sigan oscureciendo con el paso del tiempo. Cuando vuelan por mi cabeza edificios grises, pienso en micrófonos amarillos, en ojos verdes, en recortes de prensa, en labios rosados, en titulares, en piercing, en programas de televisión, en nombres sin consonantes mudas, en veranos de prácticas, en tu voz...

Pablo Bargueño dijo
Ahí le has dado David, bien reflejado el espíritu gris de la Facultad. Lo malo es que dejas abierto un panorama más chungo... ya sabemos que es lo que hay. También te podías haber acordado del Gordi, de Michelín y de algún personaje más que habrá por ahí suelto...
14 Junio 2006 | 06:43 PM