9 Julio 2009
Las heridas eran de papel, se rompían y luego las volvían a coser.
Como cada noche buscando calles paralelas para poderse esconder.
Como cada noche en las esquinas que se quedaron aún por recoger.
Se olvidaron de llorar cuando el destino era una excusa,
volvieron a prender por agosto un cielo desgastado.
Y el asfalto seguía ardiendo, aunque fuese otra ciudad:
¿Quién pudiera despegar las suelas de los zapatos?
Solían confundir la sangre con los cristales rotos,
las miradas desarmaban las ganas de matar,
y decías que nadie podría detenernos... pero frenamos en seco.
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28 Junio 2009
Cuando vi que los días se mezclaban en un manojo de años, no pude retroceder... entonces la amistad viajaba en un Renault Clio Verde y Violeta perfilaba los espacios de un salón por habitar en la calle Rascón...
Cuando vimos que los años se mezclaban en un manojo de días, comprendimos que esto iba para largo... tanto que lo peor de echarte de menos son todas las cosas que se quedan por hacer.
Hace unos siete años que los calendarios colgaron un cartel de claudicado por exceso de complicidad y las calles quedaron asfaltadas por tu forma de conocer a los demás, por tu forma de entender la vida en definitiva.
A veces miro sin querer hacia atrás, entonces los espacios son píxeles y canciones que cobran sentido cuando sin darme cuenta puedo contar contigo, cuando miro el reloj y la única certeza es que tu tiempo es el de todos.
Cuando vimos que los periódicos contaban mentiras y tú me contabas la única verdad, comprendimos que esto era un ejercicio de sinceridad... tanto que el silencio son palabras cuando te tengo enfrente.
Cuando vi que nunca supe ni de guerras ni de amor, comprendí... que vuestras heridas me dolían.
Tarifa, 27 de junio de 2009
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5 Junio 2009
Sigo mi estrella en algún lugar perdido,
busco y enciendo rastrojos de cariño
abandonados en cada calle que recorrimos.
Como vuelan las palabras por los caminos
que condenaron a ser otra vez perseguidos.
¿Cuánto tiempo ha de esperar cualquier soportal...
...para ver llorar al cartero?
¿Quién fue el que disparó primero
en mitad del duelo, si mi muerte era su sombra?
Borro las huellas de lo que tú llamabas olvido,
miro y me escondo: vigilando mis descuidos,
para no volver a sufrir la derrota de los bares.
A veces Cristo muerde el carmín de las aceras
al confundir el porvenir con que tú vinieras,
y las pupilas son corazas que sangran luz,
y la risa es viento que se esconde entre los dientes.
A veces, sólo a veces, invento tu nombre.
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16 Abril 2009
Anoche te vi respirar las olas en mi pecho
y el plomo se clavaba en los pulmones.
Entonces los cielos escarpados daban cobijo
a las nubes que arañaban sombra a las montañas.
Aquella noche un ejército de palabras suicidas
buscaba el calor de los coches y la sal,
acumulada entre cascotes amarrados en puerto.
Anoche las autopistas pedían tu secuestro
y mis bolsillos ataban canciones.
Aquella noche los muchachos jugaban a las películas,
y la vida eran fotogramas de whisky a 16 segundos.
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8 Marzo 2009
México es una canción de Lucinda Williams,
una ventana abierta a espaldas del Pacífico
y un resfriado mal curado de aire artificial.
Las carreteras acababan en el cuaderno de mi mesilla,
entonces curabas el silencio de los hospitales
y los aeropuertos traficaban con carmín y despedidas.
Ni siquiera el tráfico era capaz de juzgar el tiempo,
cada coche que pasaba era un verso sin nombre;
de Garibaldi al Zócalo pasando por tu reflejo.
Ni siquiera te bastaba que vomitase el corazón
o que los ojos se empañaran en cada palabra
sepultada por la oquedad de un papel a cuadros.
La vida es un viaje en tu asiento trasero,
un paseo nocturno sin zapatos por la Barceloneta
y las ganas de empezar lo acabado de nuevo.
A veces me hundía como la espuma de cerveza
porque el cuaderno de mi mesilla te echaba de menos,
porque el césped dejó grabada nuestra silueta.
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28 Febrero 2009
Me acuerdo de Sabina, de Juan Rulfo, de Pedro Páramo, "del lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver"... Miro a mi alrededor y todo es táctil: los móviles, las televisiones, las mujeres, los hombres y los perros. Los niños y niñas se libraron de momento, al menos hasta que vayan al mar y no se puedan bañar.
Pienso en las crisis tan cíclicas como precipitadas, en la traición de caer y no poder levantarse y esperar a que la función acabe con otro baile de marionetas y sicarios. El tedio duerme el tiempo, las agujas no giran y estoy tan cansado que a veces los rostros vuelven a tener ojos azules. Dormir alivia.
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31 Enero 2009
Cuando mi aliento huele a ron,
cuando la partida vuelve a arder,
yo no quiero retroceder de nuevo
porque vivo a medio gas,
al filo de un vaso de cristal...
esperándote.
Tú quieres volver atrás.
Tú quieres volverme a tentar,
pero esta vez no hay manzana ni Adán,
pero esta vez no hay pecado de más.
Las noches que me querías besar,
las noches que me querías matar
y diste media vuelta esperando tu partida...
esperando mi huida.
Yo vivo a medio gas,
al filo de un vaso de cristal.
Yo vivo a medio gas... esperando mi final.
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9 Diciembre 2008
La primera vez que la vi pensé en aeropuertos,
y el sonido de la sal traspasaba las retinas.
En Gran Vía, los gritos de tallarines
y sexo empañaban los cristales de nuestra memoria.
Te fui perdiendo poco a poco como el pulso de mi caligrafía,
cuando las marquesinas de los autobuses respiraban ceniza
y el rastro de mi agenda apuntaba brújulas con mechas rubias.
Quizás el reguero de carmín escupa los labios de tu fragilidad.
Es entonces cuando las ciudades son muertos
que vagan de mi sombra a cualquier mejilla
y en las esquinas se amontonan los recuerdos.
Es entonces cuando las agendas son lluvia,
y las películas de Billy Wilder se clavan como astillas.
No lo sabes, pero he naufragado en tantas alcantarillas
que las cuencas de los ojos no han dejado de sangrar ausencia.
Quizás las calles encuentren los vidrios de tus pupilas,
y las derrotas se escriban en la sección de sucesos.
Es entonces cuando no queda nada, salvo fulgor y saliva
que resbala de la A4 a la cuneta de un pantalón vaquero.
Entonces muero y busco entre los cuerpos a la Srta. Kubelik.
servido por deivid
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